El financiamiento pyme en Chile se discute como si fuera, sobre todo, un asunto de precio. Los datos oficiales muestran otra cosa: la banca no está cerrada y el crédito se está moviendo, pero las MiPymes siguen siendo rechazadas hasta cinco veces más que las grandes empresas. La brecha está menos en cuánto cuesta el crédito y más en qué tan bien calza con el ciclo real de cada negocio.
La conversación tiende a concentrarse en un solo número: la tasa. Es un reflejo comprensible. El costo del crédito es visible, comparable y fácil de convertir en titular.
Ese diagnóstico contiene una parte de verdad. Una tasa más baja alivia la carga financiera de cualquier empresa. Pero conduce a una conclusión equivocada: que la brecha se cerraría, en lo esencial, con crédito más barato.
Los datos disponibles no respaldan esa idea.
En su Informe de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2026, el Banco Central señaló que la actividad crediticia mostró mayor dinamismo y que su evolución dependerá principalmente de factores de demanda, más que de restricciones de oferta.
La Encuesta sobre Créditos Bancarios del segundo trimestre de 2026 apunta en la misma dirección. Un 20% de los bancos reportó estándares de aprobación más favorables para las pymes y un 10% informó condiciones más exigentes. En paralelo, la proporción de bancos que percibía una demanda más débil cayó de 40% a 10%, y el aumento de solicitudes se atribuyó principalmente a mayores necesidades de capital de trabajo.
Dicho de otro modo: hay más disposición a prestar y hay más demanda, y esa demanda no viene de grandes planes de expansión, sino de la operación cotidiana. El crédito no está detenido. Y aun así, la brecha persiste.
La pregunta correcta, entonces, no es cuánto cuesta el crédito. Es por qué empresas que venden, facturan y operan de manera saludable siguen encontrando soluciones que no calzan con su ciclo de venta, cobro y crecimiento.
La Séptima Encuesta Longitudinal de Empresas del Ministerio de Economía ofrece una medida concreta de esa distancia.
Fuente: Séptima Encuesta Longitudinal de Empresas (ELE-7), Ministerio de Economía. Año de referencia 2022, publicada en diciembre de 2024.
Menos alternativas significa menos margen para elegir el instrumento adecuado. Y cuando solo hay una puerta, la discusión se reduce inevitablemente al precio de esa puerta.
Una empresa puede tener cuenta, productos y relación bancaria y, aun así, no contar con la herramienta correcta para cubrir un descalce de caja o financiar una oportunidad puntual.
El estudio de capacidades financieras de las micro, pequeñas y medianas empresas, elaborado por la CMF junto a CAF, mostró que el 87% de las empresas encuestadas tenía algún producto para administrar efectivo. Sin embargo, solo el 48% separaba las cuentas personales de las del negocio. El mismo estudio estimó que cerca del 12% de quienes gestionan estas empresas alcanzaba un nivel alto de capacidades financieras, muy por debajo del rango de 27% a 41% observado en países del G20.
Esto no cuestiona la viabilidad de las pymes chilenas. Muestra un problema de información. Cuando las cuentas personales y del negocio se mezclan, cuando los registros están dispersos o la historia formal es breve, una empresa real se vuelve difícil de leer para quien debe evaluarla.
Y si la evaluación se apoya únicamente en antecedentes estandarizados, quedan fuera señales que sí importan: la calidad de los clientes, el comportamiento de pago, la estacionalidad, los contratos vigentes o una factura ya emitida.
El desajuste tiene un origen operativo simple. Muchas empresas de menor tamaño pagan remuneraciones, proveedores, transporte e impuestos antes de recibir el pago de sus clientes. Venden a 30, 60 o 90 días, pero sus costos no esperan. El negocio puede ser rentable y, al mismo tiempo, quedarse sin liquidez durante semanas.
| Instrumento | Qué problema resuelve | Horizonte |
|---|---|---|
| Crédito de largo plazo | Financiar una inversión que se paga con los flujos que genera en el tiempo: maquinaria, infraestructura, expansión. | Años |
| Línea de capital de trabajo | Cubrir necesidades recurrentes y variables de la operación, con disponibilidad permanente. | Meses, renovable |
| Anticipo de factura (factoring) | Cerrar el desfase entre una venta ya realizada y su cobro. La empresa ya facturó; necesita esa caja antes del vencimiento. | Días o semanas |
Financiar una necesidad de corto plazo con una estructura diseñada para otro horizonte no solo puede salir más caro: puede tensionar justamente la operación que se buscaba proteger.
A eso se suma el contexto. Dos empresas con ventas similares pueden tener ciclos completamente distintos. El rubro, la concentración de clientes, los plazos de pago y la estacionalidad cambian la lectura del riesgo. Una plantilla que no distingue esas diferencias no está midiendo riesgo: está midiendo parecido.
“No se puede evaluar a todas las empresas de la misma forma”.
La política pública ha respondido a esta brecha principalmente ampliando recursos y garantías. Según el informe MiPymes y Emprendimiento del Ministerio de Economía, publicado en febrero de 2026, el programa FOGAPE Chile Apoya benefició a más de 179.000 empresas entre 2022 y 2024. El mismo informe recuerda la escala del segmento: más de 1,2 millones de MiPymes, equivalentes al 98,5% de las empresas del país y al 48% del empleo.
Son cifras relevantes y muestran que el problema está reconocido. Pero ampliar el capital disponible resuelve el volumen, no necesariamente el calce. Una empresa con una factura emitida a 60 días no necesita más crédito en general: necesita el instrumento que convierte esa factura en caja hoy.
Un financiamiento efectivo combina tres cosas: información ordenada, alternativas apropiadas para cada plazo y personas capaces de entender el negocio que hay detrás de los datos. La tecnología acelera la recopilación de antecedentes, mejora la trazabilidad y reduce tareas manuales, y en algunos casos ya integra el financiamiento directamente en el flujo comercial, como revisamos en “El crédito ya no se solicita. Se integra”. Pero la velocidad no reemplaza el criterio.
El factoring resuelve un problema específico: el desfase entre la venta y el cobro. Cuando la empresa ya realizó la venta y emitió la factura, el análisis puede apoyarse también en una cuenta por cobrar que ya existe, y no solo en la trayectoria de la empresa. Por eso puede ser una vía razonable para financiar capital de trabajo asociado a ventas a plazo.
Eso no lo convierte en una solución universal, y conviene decirlo con la misma claridad. Una empresa que necesita financiar maquinaria a cinco años requerirá otro instrumento. Elegir bien importa tanto como conseguir el financiamiento.
Sobre cómo esta industria dejó de ser un producto de nicho para volverse parte de la infraestructura de capital de trabajo, puedes revisar “Factoring fintech en Chile”.
La cercanía no reemplaza los procesos de riesgo. Los fortalece cuando aporta información pertinente, conoce al cliente y permite anticipar señales que una revisión aislada podría no mostrar. Como resume Paulina Muñoz, “la información, si no se comparte, no sirve de nada”.
Ese es el espacio donde los modelos descentralizados de distribución financiera pueden aportar: un profesional con experiencia mantiene su cartera y la relación con sus clientes, mientras una estructura central entrega capital, tecnología, análisis de riesgo, cumplimiento normativo y soporte operativo. En Billcapital, ese rol es el del microempresario financiero, o MIC.
No se trata de aprobar todo. Se trata de evaluar con más información y usar el instrumento correcto. Una empresa viable no debería quedar fuera solo por no calzar en una plantilla diseñada para otro tipo de negocio.
La tasa seguirá importando. También la estabilidad macroeconómica, la regulación, las garantías y la disponibilidad de capital. Pero si la oferta de crédito no es hoy la restricción principal, insistir solo en el precio deja intacto el problema de fondo: la distancia entre una necesidad concreta y el instrumento que se usa para cubrirla.
Cerrar esa distancia exige transformar información dispersa en decisiones útiles y conectar cada necesidad con una estructura apropiada. El futuro del financiamiento empresarial no será exclusivamente bancario ni exclusivamente fintech. Será más integrado, más trazable y capaz de combinar tecnología con criterio humano, una discusión que también aparece en la mirada internacional que trajimos de Madrid Fintech Week.
Cuando el sistema entiende mejor a la empresa, el financiamiento deja de ser una respuesta genérica y pasa a ser una herramienta para sostener la operación y acompañar el crecimiento. Y eso no es un beneficio para las pymes: es una condición para que la economía que ellas sostienen pueda crecer.
¿Por qué el financiamiento pyme no se resuelve solo bajando la tasa?
Porque la restricción principal hoy no es el precio ni la disponibilidad de crédito, sino el calce. Las empresas de menor tamaño enfrentan hasta cinco veces más rechazos que las grandes, disponen de menos fuentes de financiamiento y muchas veces acceden a instrumentos que no corresponden al plazo de su necesidad. Cerrar la brecha exige mejor información, más alternativas y evaluaciones que consideren el ciclo real del negocio.
Porque rentabilidad y liquidez no son lo mismo. Una empresa puede vender bien y, al mismo tiempo, necesitar capital de trabajo para cubrir el período entre el pago de sus costos y el cobro a sus clientes.
Más que comparar solo tasas, conviene revisar el costo total, los plazos, las garantías exigidas, la velocidad de respuesta y qué tan bien se ajusta la solución al ciclo financiero del negocio.
Cuando la empresa ya realizó una venta a plazo, emitió la factura y necesita anticipar ese cobro para sostener su operación. No es la vía adecuada para financiar inversiones de largo plazo, como maquinaria o infraestructura. Puedes revisar el detalle en “Factoring fintech en Chile”.
Influyen su información financiera, el flujo de caja, el comportamiento de pago, la calidad y concentración de sus clientes, la antigüedad de la empresa y las características de cada operación. Una evaluación adecuada considera el negocio en su conjunto, no una sola variable.
Sí. Según la Séptima Encuesta Longitudinal de Empresas del Ministerio de Economía, entre quienes solicitaron crédito el rechazo alcanzó al 15% de las MiPymes y al 3% de las grandes empresas. Además, las micro y pequeñas empresas utilizan menos fuentes de financiamiento que las de mayor tamaño.
Bill Capital ya opera en Colombia. Es la primera salida de la compañía fuera de Chile desde su fundación en 2023, llegó antes de lo previsto y coincide con un cambio en la cabeza del directorio: Carlos Baudrand, socio y hasta ahora director regional, asume la presidencia, y Rodrigo Gazitúa, socio fundador, pasa a un nuevo rol como director y asesor estratégico.
Esta nueva etapa refleja la evolución de una compañía que, en pocos años, logró validar su modelo en Chile y preparar las capacidades necesarias para iniciar una expansión regional. La llegada a Colombia no solo amplía su presencia geográfica, sino que también pone a prueba la solidez de su tecnología, sus procesos y su estructura de gestión.
Rodrigo Gazitúa, que concibió el negocio y la lógica MIC que hoy sostiene la operación, traslada su foco desde la gestión ejecutiva del día a día y ahora como director y asesor estratégico, desde donde continuará aportando su experiencia, su visión de largo plazo y su conocimiento de la industria. Su liderazgo fue determinante para construir una propuesta distinta en el financiamiento pyme, desarrollar una plataforma tecnológica diferenciadora y sentar las bases de una organización preparada para escalar.
Desde esta nueva posición, su participación estará concentrada en acompañar las decisiones estratégicas del negocio, contribuir al desarrollo de nuevas oportunidades y resguardar la visión que dio origen a la compañía. El cambio no supone un alejamiento del proyecto, sino una evolución en la forma de aportar a su crecimiento.
“Bill Capital ha construido una propuesta diferente dentro de la industria financiera, integrando tecnología, financiamiento y una red de ejecutivos independientes bajo estándares institucionales comunes. Que Carlos asuma la presidencia del directorio es un paso natural para enfrentar una etapa de mayor escala y complejidad. Continuaré plenamente comprometido con la compañía, acompañando desde el directorio el desarrollo estratégico del negocio”, señaló Rodrigo Gazitúa.
El nuevo esquema combina la visión emprendedora y el conocimiento de industria aportados por los socios fundadores con mayores capacidades institucionales, financieras y de gobierno corporativo.
La definición busca fortalecer la toma de decisiones en una etapa en que Bill Capital comienza a operar en más de un mercado y necesita profundizar su relación con actores financieros, inversionistas y socios estratégicos. El crecimiento regional exige una estructura capaz de sostener nuevos niveles de operación, mayor complejidad y estándares consistentes entre países.
En este contexto, Carlos Baudrand asume la presidencia del directorio con la misión de fortalecer la institucionalidad de la compañía, profundizar la relación con inversionistas y apoyar la estrategia regional. Su trayectoria en la industria financiera y su capacidad de articulación con el sistema bancario e institucional fueron los factores que ordenaron la decisión.
Su gestión estará orientada a consolidar las capacidades que la compañía ya ha construido, acompañar la expansión de sus operaciones y fortalecer una estructura preparada para crecer con disciplina, solidez financiera y una visión de largo plazo.
“Valoro la visión de Rodrigo, el trabajo de los socios fundadores y la capacidad de un equipo ejecutivo que ha logrado validar un modelo innovador. Bill Capital cuenta con una plataforma preparada para crecer. Nuestro desafío es consolidar lo construido, fortalecer sus capacidades institucionales y avanzar regionalmente con responsabilidad, solidez financiera y consistencia operativa”, señaló Carlos Baudrand, socio y presidente del directorio.
La compañía decidió anticipar el inicio de sus actividades en Colombia, tras identificar interés concreto entre pequeñas y medianas empresas y oportunidades reales para operar desde el primer día. La estructura legal y regulatoria ya estaba constituida.
La decisión fue posible gracias al trabajo previo de preparación, adaptación tecnológica y coordinación entre los equipos de Chile y Colombia. Esto permitió que el ingreso al nuevo mercado no se limitara a una apertura formal, sino que comenzara con capacidades operativas listas para ejecutar las primeras operaciones.
Christopher Lathrop amplía su ámbito de responsabilidad y queda a cargo también de la operación en Colombia, en una gestión integrada entre ambos mercados. Un solo estándar operativo, dos contextos distintos.
Esta conducción integrada busca mantener coherencia en los procesos, la gestión de riesgo, la tecnología y la experiencia de los clientes, sin desconocer las particularidades comerciales y regulatorias de cada mercado.
“Colombia presenta dinámicas similares a las que hemos abordado en Chile. Ingresamos con tecnología propia, procesos probados y un modelo cercano a las pymes”, explicó Christopher Lathrop, socio y CEO para Chile y Colombia.
El modelo integra factoring, confirming y financiamiento de capital de trabajo en una misma plataforma. Descentraliza la originación y la relación comercial a través de la red de MICs, y mantiene centralizadas las funciones críticas: evaluación de riesgo, estructuración, provisión de capital, administración posterior y cobranza.
Esta combinación permite conservar la cercanía con las pymes y, al mismo tiempo, operar bajo criterios comunes de análisis, trazabilidad y control. El conocimiento local queda en manos de quienes se relacionan directamente con las empresas, mientras la plataforma entrega el respaldo necesario para evaluar, estructurar y administrar cada operación.
Esa arquitectura es la que permite entrar a un país nuevo sin rediseñar el negocio. Y una operación no se abre con oficinas: se abre con ejecutivos que ya conocen a las pymes de su zona y trabajan con las mismas reglas.
El desafío no consiste en replicar exactamente lo realizado en Chile, sino en mantener los principios centrales del modelo y adaptarlos a una nueva realidad. Tecnología, riesgo y procesos comunes permiten sostener el estándar; el conocimiento del mercado colombiano permite implementarlo correctamente.
Desde 2023 la compañía ha colocado US$ 200 millones en financiamiento pyme, ha atendido a 2.000 empresas y ha llegado a 200 MICs activos en Chile. Tras el inicio en Colombia, la compañía contempla avanzar hacia Perú durante el segundo semestre, en línea con su objetivo de corto plazo de administrar $30.000 millones en activos distribuidos entre los tres mercados.
Estas cifras reflejan la velocidad con que Bill Capital ha consolidado su operación en Chile y permiten dimensionar la base sobre la cual comienza su expansión internacional. El desafío de la próxima etapa será sostener ese crecimiento, adaptar el modelo a cada mercado y mantener los estándares institucionales y operativos que han acompañado su desarrollo.
La entrada a Colombia representa el primer paso concreto de esa estrategia regional. Perú aparece como el siguiente mercado dentro de una hoja de ruta que busca ampliar el acceso al financiamiento para las pymes y construir una plataforma capaz de operar de forma integrada en distintos países de Latinoamérica.
En Billcapital creemos que el futuro del financiamiento para empresas no se construye mirando únicamente el producto financiero. Se construye entendiendo cómo operan las PyMEs, qué fricciones enfrentan y qué infraestructura necesitan para crecer con mayor agilidad, información y respaldo.
Con esa mirada, parte del equipo de Billcapital participó en Madrid Fintech Week, una instancia que reunió a actores del ecosistema financiero, tecnológico y emprendedor para conversar sobre las tendencias que están transformando la industria.
Más que una visita a un evento internacional, esta experiencia fue una oportunidad para contrastar nuestra visión con lo que está ocurriendo en mercados más desarrollados, observar nuevas formas de colaboración entre bancos, fintechs e infraestructuras tecnológicas, y reafirmar una convicción: el financiamiento para PyMEs debe evolucionar hacia modelos más simples, conectados y centrados en las necesidades reales de las empresas.
Uno de los principales aprendizajes de esta experiencia fue entender que la industria financiera está avanzando hacia modelos donde el crédito, los pagos, las cuentas, los datos y la tecnología ya no funcionan como soluciones aisladas.
Cada vez más, las empresas buscan plataformas que les permitan operar mejor, tomar decisiones con más información y acceder a servicios financieros justo cuando los necesitan.
Para Christopher Lathrop, lo más valioso de participar en Madrid Fintech Week fue “entender cómo está evolucionando la industria financiera más allá del producto financiero tradicional”. Desde su mirada, bancos, fintechs e infraestructuras tecnológicas están construyendo ecosistemas completos para acompañar a las empresas en su operación diaria.
Este punto conecta directamente con la visión de Billcapital: avanzar desde una fintech de financiamiento hacia una plataforma financiera de confianza para las PyMEs de Latinoamérica.
Durante la experiencia, el equipo identificó tendencias que hoy están tomando fuerza en el ecosistema fintech europeo y que también comienzan a abrir oportunidades relevantes para Latinoamérica.
Entre ellas destacan la banca como plataforma, el embedded finance, la experiencia de usuario como ventaja competitiva, la infraestructura financiera modular y el uso de datos operacionales como motor para mejorar la evaluación de riesgo y la personalización de soluciones.
Estas tendencias muestran un cambio profundo en la forma de entender los servicios financieros. Ya no se trata solo de entregar financiamiento, sino de integrarlo dentro de los procesos cotidianos de las empresas, reduciendo fricciones y aumentando la capacidad de respuesta.
En palabras simples: el futuro financiero no estará únicamente en ofrecer más productos, sino en estar presente en el momento exacto en que la empresa necesita resolver algo.
Madrid aparece como un punto estratégico para observar este cambio. Su cercanía cultural con Latinoamérica, su ecosistema fintech activo y su conexión con bancos, fondos, corporativos y actores regulatorios la convierten en una plataforma relevante para mirar oportunidades de expansión, alianzas y aprendizaje.
Para Billcapital, esta mirada no significa necesariamente pensar en Europa como un mercado operativo inmediato, sino como una ventana estratégica para acceder a capital, conocimiento, partnerships, talento e inteligencia regulatoria.
La experiencia permitió observar cómo España y Europa están desarrollando marcos más estructurados para la innovación financiera, pero también confirmó algo importante: Latinoamérica tiene una oportunidad enorme para avanzar con velocidad, especialmente en soluciones para PyMEs, donde todavía existen brechas relevantes de acceso, digitalización y eficiencia.
Las PyMEs latinoamericanas no solo necesitan financiamiento. También necesitan mayor orden financiero, mejores herramientas, visibilidad sobre sus flujos, procesos más simples y relaciones financieras menos friccionadas.
Esa realidad abre una oportunidad concreta para compañías capaces de combinar tecnología, datos, cercanía comercial y conocimiento del mercado local.
Desde la visión de Christopher Lathrop, “la gran oportunidad de Latinoamérica es construir la infraestructura financiera que millones de PyMEs aún necesitan para crecer”.
Esa frase resume muy bien el desafío que Billcapital observa hacia adelante: no limitarse a financiar operaciones, sino construir una capa financiera capaz de conectar PyMEs, capital, datos, tecnología y distribución.
Otro aprendizaje relevante vino desde la mirada de Carlos Baudrand, quien destacó la amplitud de empresas, tecnologías y soluciones observadas durante la experiencia.
Para él, una de las ideas más potentes fue la necesidad de identificar procesos donde todavía existe fricción. En un contexto donde la inteligencia artificial y la automatización avanzan rápidamente, los verdaderos espacios de valor están en resolver problemas reales, complejos y cotidianos.
Esa reflexión conecta directamente con el rol de Billcapital: identificar fricciones en el acceso al financiamiento, en la operación diaria de las PyMEs y en la relación entre empresas, capital y tecnología.
Porque cuando una fricción se resuelve bien, no solo mejora un proceso. También se crea una nueva oportunidad de crecimiento.
La participación en Madrid Fintech Week permitió validar que los desafíos de las PyMEs no son exclusivos de Chile ni de Latinoamérica. Son parte de una conversación global sobre cómo construir servicios financieros más simples, integrados y útiles para las empresas.
También confirmó que el camino de Billcapital va en la dirección correcta: fortalecer su modelo, seguir desarrollando tecnología, profundizar el uso de datos, ampliar capacidades y avanzar hacia una plataforma financiera con potencial regional.
El aprendizaje es claro: el futuro no está en parecerse más a un banco tradicional. Está en construir infraestructura financiera moderna, flexible y cercana a las necesidades reales de las PyMEs.
Madrid Fintech Week fue una instancia para observar, aprender y proyectar. Pero, sobre todo, fue una invitación a ejecutar con más claridad.
Europa mostró una ruta. Latinoamérica tiene el espacio para construirla con identidad propia.
En Billcapital seguimos avanzando con esa convicción: desarrollar soluciones financieras que no solo respondan a una necesidad puntual de caja, sino que acompañen el crecimiento de las empresas con tecnología, respaldo y visión de largo plazo.
En Chile, cada vez más personas están buscando nuevas formas de trabajar, emprender y financiar sus negocios. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, el país cuenta con cerca de 2 millones de personas microemprendedoras, es decir, personas que trabajan por cuenta propia o son dueñas de una microempresa de hasta 10 trabajadores.
Ese cambio también tiene rostro femenino. El informe GEM Chile 2026 mostró que, por primera vez, la proporción de mujeres con emprendimientos en etapa inicial superó a la de los hombres: 29,6% versus 29,1%. El dato marca un hito, pero también abre una conversación más profunda: ¿qué está pasando con las mujeres, el trabajo formal, el emprendimiento y el acceso al financiamiento?
En Billcapital, esa conversación no se mira desde afuera. Paulina Muñoz, Gerente de Riesgo y Co-Founder de la compañía, ha vivido de cerca lo que significa construir una fintech desde cero, liderar en una industria históricamente masculina y tomar decisiones que impactan directamente en empresas reales.
“Liderar riesgo en el mundo financiero es algo que te reta todos los días”, dice Paulina. Y esa frase resume bien el punto de partida de esta historia: construir una empresa financiera no se trata solo de tecnología, capital o velocidad. También se trata de criterio, información, confianza y responsabilidad.
Billcapital no nació para negar lo que el factoring ya hacía. Nació para tomar esa experiencia, mejorarla y llevarla a una nueva etapa desde una mirada fintech.
Paulina cuenta que llegó al proyecto por invitación de Rodrigo Gacitúa, quien ya venía trabajando la idea desde antes. Lo que la motivó fue participar desde el inicio en algo distinto: una propuesta capaz de romper ciertas lógicas tradicionales del mercado financiero.
“Lo que más me llamó la atención fue que era el paso siguiente a lo que ya se hacía. No reniega de lo que hasta hoy se ha hecho en factoring, sino que lo toma y lo mejora”, explica.
Esa mirada es clave para entender Billcapital. La empresa no se construye desde la improvisación, sino desde la experiencia acumulada en la industria financiera y desde una pregunta concreta: ¿cómo se puede hacer más simple, más transparente y más escalable el acceso a financiamiento para empresas?
La respuesta fue avanzar hacia una fintech con tecnología, respaldo operativo y una lógica centrada en quienes originan y gestionan relaciones comerciales: los MIC.
Uno de los puntos más fuertes que Paulina identifica en la industria tradicional es el estigma sobre la propiedad del cliente. En el modelo clásico, muchas veces el ejecutivo o intermediario originaba una relación comercial, pero sentía que esa cartera podía terminar absorbida por la empresa financiera. Esa desconfianza generó una barrera histórica para quienes querían operar con autonomía.
“Lo que Billcapital rompe es el estigma de que los clientes son del factoring. Uno de los problemas más grandes que hemos visto es convencer a los ejecutivos de que los clientes son de ellos”, señala Paulina.
Ahí aparece uno de los principios más importantes del modelo MIC: la relación comercial se respeta y se desarrolla desde el MIC. El MIC no es un vendedor tradicional ni un intermediario transaccional. Es un socio independiente que desarrolla su propia cartera, mantiene la relación con sus clientes y opera con el respaldo financiero, tecnológico y operativo de Billcapital.
En simple: el MIC pone la relación, el conocimiento del cliente y la gestión comercial. Billcapital pone la infraestructura para que pueda crecer con respaldo.
En una empresa financiera, el área de riesgo suele ser vista como el lugar donde se aprueban o rechazan operaciones. Para Paulina, esa mirada se queda corta.
Liderar riesgo implica entender negocios, anticipar escenarios, tomar decisiones responsables y compartir información de forma inteligente.
“En riesgo tenemos un lema muy importante: la información, si no se comparte, no sirve de nada”, afirma.
Esa frase conecta directamente con una de las grandes diferencias entre evaluar una PyME de forma tradicional y hacerlo desde una mirada más integral. No todas las empresas funcionan igual. No todas venden igual. No todas cobran igual. No todas necesitan el mismo tipo de financiamiento.
Para Paulina, evaluar una PyME implica conocer cómo opera, cuándo vende, con quién trabaja, cómo se comporta su flujo y qué hay detrás de cada factura. El historial bancario puede ser una parte del análisis, pero no puede ser la única.
“No se puede evaluar a todas las empresas de la misma forma. Hay que entender cómo operan, cuándo lo hacen, con quién trabajan y cómo se mueve realmente su negocio”.
Esa mirada es especialmente relevante en un país donde muchas empresas necesitan liquidez para operar, pero no siempre cumplen con todos los requisitos de la banca tradicional.
El factoring cumple un rol importante porque permite mirar el financiamiento desde otra lógica. En vez de evaluar únicamente la historia financiera de una empresa, permite considerar una operación comercial que ya existe: una venta realizada, una factura emitida y un pago pendiente.
Eso puede abrir nuevas posibilidades para empresas que ya están funcionando, pero que necesitan liquidez antes de que sus clientes paguen.
Paulina lo resume así: el factoring abre distintas puertas de financiamiento. Y esa diversidad importa, porque no todas las empresas necesitan lo mismo ni se financian de la misma manera.
En el contexto actual, esa flexibilidad es aún más relevante. La industria fintech chilena viene creciendo con fuerza: según FinteChile, el Mapa Fintech Chile 2026 identificó 540 fintech operando en el país, con un crecimiento promedio anual de 17% entre 2020 y 2026.
Ese crecimiento muestra que el financiamiento digital ya no es una promesa lejana. Es parte del presente financiero de las empresas chilenas.
El dato de GEM Chile 2026 sobre mujeres emprendiendo más que hombres en etapa inicial genera una doble lectura para Paulina: es un avance, pero también una alerta.
Porque detrás de ese avance puede haber una señal compleja: para muchas mujeres, emprender podría estar siendo más viable que sostenerse dentro de un trabajo formal que no siempre se adapta a sus responsabilidades reales.
“Me emociona, pero también me preocupa. Porque puede significar que para muchas mujeres emprender se está volviendo más fácil que mantenerse en un trabajo formal”, plantea.
La reflexión no es menor. Hablar de emprendimiento femenino solo desde la celebración puede dejar fuera una parte importante del problema: las mujeres siguen enfrentando barreras culturales, laborales y familiares que condicionan sus decisiones.
Paulina lo aterriza con una frase que pesa:
“Tenemos que ser buenas trabajadoras sin pensar en que somos mamás, y buenas mamás sin pensar que somos trabajadoras”. Esa tensión explica por qué muchas mujeres no solo buscan emprender para generar ingresos, sino también para encontrar una forma de trabajar que les permita compatibilizar responsabilidades que, culturalmente, siguen recayendo con más fuerza sobre ellas.
El desafío no está solo en que más mujeres emprendan. Está en que puedan hacerlo con acceso real a financiamiento, redes, respaldo y condiciones que no las obliguen a elegir entre crecer profesionalmente o sostener su vida personal.
El mundo financiero no siempre ha sido un espacio fácil para las mujeres. Paulina lo reconoce con claridad: áreas como riesgo o finanzas han sido históricamente lideradas por hombres, mientras las mujeres solían quedar asociadas a áreas como recursos humanos, bienestar u otros roles de soporte.
Por eso, ocupar un cargo de liderazgo en riesgo no es solo una responsabilidad técnica. También es una señal.
“Es un mundo fuerte”, reconoce. Y su consejo para una mujer que quiere crecer en finanzas o emprendimiento va en esa misma línea: seguir aprendiendo, seguir preparándose y no dejar que la crítica detenga el avance.
“Siempre te van a criticar. Por eso hay que seguir aprendiendo y seguir creciendo”.
No es una frase decorativa. Es una mirada práctica. En industrias competitivas, el talento necesita formación, criterio y carácter. Y para muchas mujeres, además, implica avanzar en espacios donde todavía hay que demostrar más de la cuenta.
La conversación sobre independencia laboral también conecta con el modelo MIC.
Hoy, muchas personas buscan trabajar de forma independiente, manejar su tiempo y construir sus propios ingresos. Pero la independencia sin estructura puede transformarse rápidamente en carga operativa: conseguir clientes, gestionar riesgo, responder al cliente, validar documentos, buscar financiamiento, hacer seguimiento y sostener la operación completa.
El modelo MIC nace precisamente para resolver esa tensión.
Para Paulina, lo que hace diferente al modelo MIC es que sale de lo común y pone al socio en el centro. En Billcapital lo llaman una mirada MIC-céntrica: todo el modelo está pensado para que el MIC pueda crecer, pero sin tener que construir solo toda la infraestructura de una empresa financiera.
El MIC mantiene su cartera.
El MIC gestiona su relación comercial.
El MIC desarrolla su negocio.
Y Billcapital entrega respaldo financiero, tecnología, análisis de riesgo, procesos y soporte operativo.
Esa combinación permite algo que cada vez más profesionales buscan: autonomía con estructura.
No se trata de operar solo. Se trata de crecer con autonomía y respaldo.
El crecimiento fintech suele asociarse a automatización, plataformas y velocidad. Todo eso importa. Pero en financiamiento PyME, la tecnología por sí sola no basta.
Una empresa no es solo un RUT, una factura o un número en una planilla. Detrás hay ciclos de venta, clientes, proveedores, urgencias, decisiones y personas.
Por eso, la visión de Paulina sobre riesgo tiene tanto peso dentro de Billcapital. La tecnología permite acelerar procesos, ordenar información y mejorar la trazabilidad. Pero el criterio humano sigue siendo clave para entender lo que los datos por sí solos no siempre muestran.
En ese equilibrio se juega buena parte del futuro del financiamiento: plataformas más ágiles, pero con decisiones mejor informadas.
Cuando se le pregunta cómo imagina el futuro de Billcapital, Paulina no duda:
“Infinito. Hay mucho por seguir creciendo”.
La frase es breve, pero refleja el momento de la compañía. Billcapital está construyendo una forma distinta de financiar empresas: más flexible, más tecnológica y más conectada con la realidad de quienes necesitan liquidez para seguir operando.
También está impulsando un modelo donde los MIC pueden desarrollarse como socios independientes, con una estructura que respeta su cartera y potencia su crecimiento.
Y, al mismo tiempo, abre espacio para una conversación que no puede quedar fuera del mundo financiero: el liderazgo femenino, el acceso al financiamiento y las nuevas formas de emprender en Chile.
Porque el futuro del financiamiento no se construye solo con productos.
Se construye con personas que entienden el riesgo, empresas que necesitan crecer y modelos capaces de abrir más puertas.
En Billcapital trabajamos para que más empresas y socios comerciales accedan a soluciones financieras ágiles, trazables y con respaldo.
En muchos modelos tradicionales, el mayor desgaste no viene del rechazo de una operación… viene del silencio.
Una operación ingresa… y desaparece. No sabes si está en evaluación, aprobada o detenida. El cliente pregunta y tú no tienes una respuesta clara.
Eso es la “caja negra”. Y cuando no tienes visibilidad, pierdes dos cosas:
El modelo moderno exige trazabilidad real.
Si no puedes ver la etapa, no puedes liderar la operación.
Es mejor alinear expectativas desde el inicio que corregir promesas después,
Menos ansiedad, más confianza.
Que tu cartera crezca por sistema, no por suerte.
La fricción se elimina con método, no con urgencia.
Imagina que eres un ejecutivo con experiencia en créditos hipotecarios. Conoces tu mercado, tienes contactos y sabes ejecutar. Pero estás en una institución donde:
Ese es el modelo tradicional. Y funciona para la institución. Pero no para ti.
Un MIC, o Microempresario Financiero, es un profesional independiente que origina y gestiona oportunidades de factoring con su propia cartera, apoyado por la estructura financiera, tecnológica y operativa de Billcapital.
En otras palabras: es una microempresa financiera con respaldo institucional y estructura operativa.
El MIC no “vende operaciones”. Construye relaciones financieras.
Lo que cambia todo es que el MIC construye su propia cartera. No es empleado, pero tampoco es un freelance sin estructura. Opera con capital real, con reglas claras, con tecnología y bajo un modelo institucional.
Lo que cambia todo es que el MIC construye su propia cartera. No es empleado, pero tampoco es un freelance sin estructura. Opera con capital real, con reglas claras, con tecnología y bajo un modelo institucional.
Antes de seguir, aclaremos lo que un MIC definitivamente no es:
• No es un corredor o broker independiente: un MIC tiene respaldo institucional, capital asignado y estructura formal. No está solo.
• No es un empleado tradicional: no recibe sueldo fijo. Su ingreso proviene del margen sobre el capital que gestiona.
• No es un vendedor de productos: no coloca lo que le manden. Origina con criterio propio dentro de parámetros institucionales.
La cartera se respeta. La trazabilidad no se promete: se muestra.
La estructura importa. En el modelo tradicional, el ejecutivo es un engranaje. En el modelo MIC, el ejecutivo es un socio con autonomía.
| Dimensión | Modelo tradicional | Modelo MIC |
| Rol comercial | Ejecutivo dependiente o broker externo | Profesional independiente con cartera propia |
| Cartera | Depende de la institución | Depende sólo de él |
| Visibilidad | Proceso poco transparente | Seguimiento digital de operaciones |
| Ingresos | Comisión por operación | Ingresos asociados a gestión y desempeño |
| Autonomía | Limitada por estructura interna | Mayor autonomía con respaldo operativo |
Lo que más cambia no es solo el modelo de ingreso. Es la mentalidad.
Cuando eres MIC, dejas de pensar en “cerrar operaciones rápido” y empiezas a pensar en “construir un portafolio rentable y sostenible”.
Porque ese portafolio es tuyo. Lo construiste. Lo gestionas. Y crece contigo.
El mercado financiero está cambiando. Los clientes buscan confianza, transparencia y atención personalizada. Las instituciones buscan eficiencia y menos riesgo operacional.
El modelo MIC responde a ambas cosas:
No. Ser MIC no es para cualquiera.
Es para quien tiene experiencia en originación, entiende de riesgo crediticio, valora la autonomía pero también la estructura y quiere construir algo propio sin asumir todo el riesgo de emprender solo.
Si tienes experiencia comercial, cartera o conocimiento del mercado financiero, el modelo MIC puede ser la forma de desarrollar tu propio negocio en factoring.
La mayoría de las pymes chilenas opera con múltiples proveedores financieros que no se coordinan entre sí. El resultado suele ser una estructura de deuda fragmentada, ineficiente y sin una visión financiera de largo plazo. Ese es el problema que Billcapital decidió abordar desde su fundación en 2023, de la mano de Christopher Lathrop, Paulina Muñoz, Rodrigo Gazitúa y Hernán Gazitúa: no salir al mercado con un producto más, sino construir una arquitectura financiera multiproducto capaz de organizar, integrar y optimizar la estructura de financiamiento de una pyme desde una sola plataforma.
Tres años después, los resultados comienzan a validar con fuerza ese modelo. La compañía acumula ingresos por US $7,3 millones en 2 años y pocos meses de operación. Además, ha financiado más de US $160 millones, atendido a más de 1.500 empresas y consolidado una red de más de 160 ejecutivos financieros independientes que operan bajo sus estándares tecnológicos e institucionales.
El modelo de Billcapital fue concebido por Rodrigo Gazitúa tras identificar una falla estructural en la manera en que las pymes se relacionan con el sistema financiero: múltiples proveedores operando sin coordinación, decisiones fragmentadas y la ausencia de una mirada integrada de largo plazo. Bajo ese diagnóstico, concluyó que el problema no podía resolverse replicando esquemas tradicionales. Así nació el concepto de los MICs, ejecutivos financieros independientes que operan bajo un estándar común, como una forma de combinar especialización comercial con una plataforma centralizada. El resultado es un modelo diseñado para escalar con consistencia, manteniendo control institucional sin perder cercanía con el cliente.
El valor de Billcapital no radica solo en su tecnología, sino en la forma en que reorganiza la operación financiera de las pymes. A través de su red de MICs, responsables de la originación y de la gestión comercial, la compañía descentraliza la relación con el cliente mientras centraliza en su plataforma las funciones críticas: evaluación de riesgo, estructuración, provisión de capital, administración posterior y cobranza. Este diseño le permite combinar capilaridad comercial con estándares homogéneos de ejecución, generando una propuesta difícil de replicar en el mercado.
La inversión tecnológica de la compañía supera los US $3 millones e incorpora una aplicación móvil para iOS y Android, que permite a sus ejecutivos operar con lógica institucional desde cualquier lugar.
“La metáfora que usamos internamente es la de un chasis invisible: potente, pero que no compite con quienes trabajan sobre él”, señala, Christopher Lathrop, socio y CEO de la compañía.
Los 160 MICs activos representan aproximadamente el 14% del mercado de ejecutivos financieros independientes en Chile. La proyección de la compañía es alcanzar una participación cercana al 50% en un horizonte de tres a cuatro años. “En los próximos dos años buscamos acceder a más del 50% de los ejecutivos comerciales de la industria”, afirmó el CEO.
Billcapital reforzó recientemente su estructura de liderazgo con la incorporación de Carlos Baudrand como socio y director regional, sumando a un ejecutivo con amplia trayectoria en la industria financiera. Su llegada fortalece la capacidad de articulación de la compañía con el sistema bancario e institucional, a nivel nacional e internacional, un factor que Billcapital considera clave para su siguiente etapa de crecimiento.
De esta forma, la primera línea de la compañía quedó integrada por Rodrigo Gazitúa como socio y presidente ejecutivo, Christopher Lathrop como socio y CEO, y Carlos Baudrand como socio y director regional.
En paralelo, Billcapital avanza en su proceso de inscripción ante la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) como intermediario de instrumentos financieros bajo la Ley Fintech.
“Lo vemos como una condición natural de madurez. En un ecosistema en plena evolución regulatoria, la supervisión formal es una declaración concreta de los estándares con los que operamos”, explicó Lathrop.
La expansión regional de Billcapital entró en fase de ejecución. La estructura legal y regulatoria en Colombia ya está constituida, y el inicio de operaciones está proyectado para el primer semestre de 2026. Perú aparece como el siguiente mercado dentro del plan de crecimiento regional.
“Colombia tiene dolores estructuralmente similares a los que resolvemos en Chile. Llegamos con un modelo validado y tecnología propia, no en fase experimental”, precisó Lathrop.
A 12 meses del inicio de operaciones en cada mercado, la compañía proyecta alcanzar un stock de colocaciones cercano a US $10 millones.
Actualmente, Billcapital ofrece factoring, confirming y financiamiento de capital de trabajo. La incorporación de leasing se concretará próximamente, en línea con su objetivo de responder de manera cada vez más completa a las necesidades financieras del segmento pyme, más allá del financiamiento de facturas.
El futuro del crédito no está en una sucursal. Ni en una solicitud formal.
Está en el momento exacto donde ocurre la necesidad. Y aparece sin fricción.
Según Diario Financiero, Mercado Pago impulsa el modelo “Compra ahora, paga después” en Chile, integrando financiamiento directamente dentro del flujo de pago digital.
Fuente: Diario Financiero
Pero la noticia no es el BNPL.
El crédito dejó de ser un destino.
Se convirtió en una capa invisible del sistema.
Eso es embedded finance.
Embedded finance es la integración de servicios financieros, como crédito o pagos, directamente dentro de plataformas no financieras.
No se solicita aparte. Se activa dentro de la experiencia.
El usuario no “va a buscar crédito”.
El crédito lo encuentra.
Ejemplos:
Este cambio no elimina al operador comercial.
Lo redefine.
Si el crédito se integra en plataformas, el valor ya no está en ofrecer tasa.
Está en algo más difícil de replicar:
De intermediario → a diseñador de soluciones integradas.
Cuando el crédito se vuelve infraestructura, el operador experto se vuelve arquitecto.
El embedded finance cambia métricas fundamentales.
No solo de negocio. De modelo.
El capital no invierte solo en fintech.
Invierte en infraestructura financiera integrada.
Por eso el interés global en modelos de lending embebido en LatAm está creciendo.
Ejemplo reciente: inversión internacional en fintech regional de crédito para expansión de embedded lending.
Fuente: Bloomberg
Cuando el financiamiento se convierte en capa estructural del sistema, cambia algo más profundo que los procesos.
El embedded finance no reemplaza al factoring ni al lending tradicional. Lo obliga a evolucionar.
Las plataformas ganan. Pero también ganan los modelos capaces de:
El crédito ya no es un trámite. Es una función del sistema.
Significa anticipación y diseño estratégico.
El que entiende el flujo del cliente antes que nadie, diseña la solución que el cliente ni sabe que necesita.
Significa eficiencia estructural y escalabilidad.
El modelo que reduce fricción crece con el ecosistema, no contra él.
¿Tu modelo está diseñado para integrarse o para competir contra la integración?
El factoring fintech en Chile dejó de ser una alternativa marginal. Hoy es una pieza estructural del financiamiento pyme.
Según datos publicados por Diario Financiero, el negocio de factoring fintech financió a más de 250 mil entidades en los últimos dos años, consolidando su rol como canal relevante de capital de trabajo para empresas.
Fuente: Diario Financiero
Este crecimiento no es una tendencia pasajera. Es una transformación en la arquitectura del crédito empresarial.
Entidades financiadas
De consolidación acelerada
Digital, sin sucursales
El factoring fintech crece porque ofrece liquidez rápida, riesgo distribuido y procesos digitales más ágiles que la banca tradicional.
Mientras las colocaciones bancarias se contraen, el crédito no bancario mantiene dinamismo, según reportó La Tercera — Pulso.
Fuente: La Tercera
La infraestructura financiera digital significa que el financiamiento ya no es un producto que se solicita, sino una herramienta integrada en el ciclo operativo de las empresas. Esto redefine el mercado del lending alternativo en Chile.
“El factoring fintech no compite con la banca. Rediseña la infraestructura del capital de trabajo.”
¿Cómo beneficia a un MIC?
Beneficia porque aumenta la demanda estructural de financiamiento pyme y valida modelos comerciales descentralizados. Cuando la banca reduce exposición, el operador eficiente gana relevancia.
Mayor necesidad de originación especializada en el segmento pyme desatendido por la banca
Rol clave en evaluación preliminar de riesgo como filtro en la cadena de valor del crédito
Capacidad de capturar margen en ciclos restrictivos donde la banca retira financiamiento
Independencia comercial con respaldo estructural de plataformas tecnológicas de lending alternativo
¿Por qué es atractivo?
Porque combina alta rotación de capital, riesgo distribuido y demanda constante de liquidez empresarial.
Además, el capital global está observando el lending alternativo en Latinoamérica.
Ejemplo reciente: inversión de Ant Group (respaldada por Jack Ma) en fintech regional de crédito en Latinoamérica.
Fuente: Bloomberg
| Dimensión | Banca Tradicional | Factoring Fintech |
| Gestión del riesgo | Centralizado en la institución financiera | Distribuido en portafolios de facturas |
| Velocidad del proceso | Días a semanas | Horas mediante evaluación digital |
| Estructura de costos | Fija y elevada | Variable y escalable |
| Modelo comercial | Centralizado geográficamente | Red comercial descentralizada |
| Acceso del cliente | Sucursal o gestor | Plataforma digital 24/7 |
| Capital de trabajo pyme | Criterios restrictivos de acceso | Mayor agilidad operativa |
El crecimiento del factoring fintech en Chile confirma una transformación estructural del crédito empresarial.
No es solo una industria creciendo. Es una arquitectura nueva de financiamiento.
Validación y oportunidad. El operador que comprende el diseño sistémico captura el margen que la banca abandona.
Eficiencia y escalabilidad. Activo de alta rotación con demanda estructural en el segmento más dinámico de Latam.
El Banco Internacional de Pagos (BIS) ha señalado que la tokenización de activos financieros puede transformar la estructura de mercado, mejorando eficiencia, liquidez y trazabilidad.
Fuente: BIS
El World Economic Forum también ha identificado la tokenización como uno de los principales motores de transformación de los mercados de capital en la próxima década.
Fuente: World Economic Forum
Es el proceso de representar digitalmente un activo real, como una factura o derecho de cobro, en una estructura tecnológica que permite su transferencia, fraccionamiento y trazabilidad eficiente. No se trata de especulación. Se trata de infraestructura.
La distinción es crítica: la tokenización financiera opera dentro del sistema regulado. No fuera de él.
El factoring digital transformó el proceso operativo. La tokenización transforma la arquitectura del activo.
El BIS ha señalado que la tokenización puede reducir fricción en la liquidación y mejorar eficiencia operativa en mercados financieros, sin requerir cambios en la lógica de negocio subyacente.
Chile avanzó con la Ley Fintech y regulación de servicios financieros digitales bajo supervisión de la CMF. La digitalización regulada crea condiciones para que activos financieros evolucionen hacia formatos más estructurados.
Ley Fintech · Vigente
Regulación de proveedores de servicios financieros digitales.
Supervisión CMF · Activa
Marco legal para activos financieros digitales regulados.
Fuente: CMF
El MIC tradicional gestiona facturas. En un entorno tokenizado, gestiona activos estructurados.
Para el capital sofisticado, la tokenización modifica variables fundamentales de evaluación:
Transparencia
Granular: Visibilidad activo por activo
Fraccionamiento
Eficiente: Exposición calibrada
Diversificación
Mejorada: Distribución de riesgo
Eficiente
Fraccionamiento
Eficiente: Liquidación optimizada
El World Economic Forum proyecta que la tokenización puede desbloquear billones en activos ilíquidos en la próxima década.
Eso no es narrativa fintech. Es arquitectura financiera global
¿Elimina el factoring? → No. Lo transforma desde adentro.
¿Cambia el modelo de negocio? → Sí. La estructura del activo evoluciona.
¿Ventaja competitiva? → Ya no será solo velocidad. Será diseño estructural.
Cuando un activo financiero se vuelve programable:
La liquidez deja de ser evento. Se convierte en flujo continuo.
volución profesional hacia rol de estructurador de activos con mayor sofisticación operativa.
Eficiencia, transparencia y arquitectura escalable con acceso a activos antes más ilíquidos.